El ruido de las cosas al caer/The Sound of Things Falling

by Juan Gabriel Vásquez (2011)

7/10

Estoy empezando a creer que no me guste en general la literatura moderna. Se podría mirar en mis “estantes” de libros para ver el énfasis en las clásicas, pero hasta ahora me había dicho que fue una cuestión de construir una base firme de conocimiento literario, no necesariamente una preferencia. Reciente estoy poniendo en duda esa asunción.

Uno de los factores principales en mi disgusto de la literatura moderna son los mecanismos de narración que a menudo me parecen demasiado elaborados. Libros como Let the Great World SpinThe Handmaid’s Tale, y The Little Girl Who Was Too Fond of Matches sufren por esto: la voz artificial de sus narradores se pone inconsistente o literalmente increíble en varios puntos del cuento. Parece casi un requisito para autores contemporáneos, como si el contenido del cuento no fuera suficiente para sostener una novela, o quizás como si todos las historias se hayan contado así que un moderno pueda solamente ofrecer manera novedosa de contarlo, o tal vez el mero deseo de lucirse. (Algunos libros que utilizan un mecanismo elaborado con buen efecto son The Brief Wondrous Life of Oscar WaoThe Elementary Particles y The Feast of the Goat.)

Lamento que este libro también complique su narrativa innecesariamente. En varios episodios del libro — un “artículo” de revista, las “letras y documentos” de unos muertos — es simplemente increíble que estos mecanismos divulguen tanta información (y en el caso del “artículo,” en la misma voz del propio narrador). Además, no queda para nada claro por que se necesita comenzar la novela 13 años en el futuro, cuando nunca regresa a esa época para envolver a la historia, y no menciona nada en las primeras páginas que sea vinculada con las consecuencias últimas de la historia. Supongo que se haga por proveer un poco de contexto, pero se podía también sin esas dos primeras páginas. . . ubicando la historia de “sobre” dentro de una ventana de tres años, en cambio de trece.

Otro problema con la novela es su estructura de misterio, por dos razones: primero, dentro de las primeras 20 pàginas aprendes que el muerto era un piloto colombiano que se había encarcelado por 20 años. . . cualquier lector podría adivinar por lo menos una idea general de por que se mató. Sin embargo, la segunda razón es más fatal, y es que nunca se revela la causa directa de muerte — porque “ya no importa.” Si no importa, no se puede escribir toda la novela como si fuera lo único importante. Esta conclusión es singularmente insatisfactoria. Entiendo que refuerza al tema del libro, que el narrador necesitaba aceptarlo y adelantarse la vida, pero todavía sentía como un escape injustificado.

A pesar de estos defectos, habían cosas que me gustaban mucho del libro. Provee una descripción fascinante y conmovedora de la realidad de una generación de jóvenes creciendo en Colombia (más bien en Bogotá) en las 80 y 90. Vásquez describe muy efectivamente lo único y trágico de crecer en tal ambiente, y como colombiano adoptado (mi esposa es de Cartagena, de donde ahora escribo mientras visitamos a los suegros) aprecio mucho esta mirada dentro de la cultura. . . es verdaderamente un país trágico, en muchos niveles.

También Vásquez mete buenos pensamientos sobre la identidad, la memoria, y otros toques psicológicos. A veces resultan un poco pretenciosos (como por ejemplo cuando dice que “el presente no existe en la realidad”. . . ahh no, claramente no conoce mucho al Budismo), pero por lo general provocan buenos momentos de consideración. . . me gustó particularmente la explicación del título. Aquí es otro que ocurrió temprano:

La vida, en esas épocas que ahora me parecen pertenecer a otro, estaba llena de posibilidades. También las posibilidades, constaté después, pertenecían a otro: se fueron extinguiendo imperceptiblemente, como la marea que se retira, hasta dejarme con lo que ahora soy. 17

Un imágen genial acompaña a esta idea provocadora, y la pretensión es evidente en la primera línea. Para un hablante no nativo del español, el lenguaje del libro fue muy accesible: directo y sencillo pero todavía con buen ritmo y buena elaboración.

En fin, me parece una historia interesante que probablemente no necesitara ser tan larga. La propia historia es sencilla, y tal vez por eso Vásquez creía que necesitaba elaborarla con una estructura (y narración) artificial que no servía bien. Hubiese preferido mucho más que cuente la historia de perspectiva omnisciente — no me hubiese distraído tanto. Pero es muy valeroso como un artefacto del narcotráfico de Colombia (las víctimas son muchas y continuas); probablemente vale la pena leerlo solo por él.

Por casualidad bastante impresionante, leí una entrevista del autor justamente después de escribir lo anterior cuando acompañé a mi esposa a una cita óptica. La entrevista fue de una revista de un EPS, como si ya no fuera lo suficiente rara la coincidencia. Pero me cayó bien Sr. Vásquez, y a pesar de los defectos en este libro estoy intrigado para leer más de él, tal vez The Informers, lo cual la entrevista comentó fue el único libro escrito en otro idioma que el inglés para lograr los “Top 10” de Amazon en 2009.

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I’m beginning to believe that I don’t like modern lit in general. Looking at my shelves you’d see the emphasis on the classics, but up to now I’d told myself it was just about building a strong foundation of literary knowledge, not necessarily a preference. Recently I’m doubting that assumption.

One of the main factors in my dislike are the narrative devices that often seem overly contrived. Books like Let the Great World SpinThe Handmaid’s Tale, and The Little Girl Who Was Too Fond of Matches suffer from this; the artificial voices of their narrators are either inconsistent or literally unbelievable at various points of the narrative. It feels like almost a requisite for modern lit, as if the content of the story weren’t strong enough to sustain a novel, or maybe as if all the stories have been told so that a modern author can only try to tell it differently. Maybe it’s just an attempt to show off? (Other books that actually use such a device well are The Brief Wondrous Life of Oscar WaoThe Elementary Particles and The Feast of the Goat.)

I’m sorry to say that this book also unnecessarily complicates the narration. At various points of the book — a magazine “article,” the “letters and documents” of a dead woman — it’s simply incredible that these “documents” could divulge as much information as they do (and in the case of the “article,” in the same exact voice as the narrator’s). Moreover, it’s not at all clear why the story needed to start 13 years from the time of events, when we never return to that time period to wrap it up and there’s nothing mentioned in those first couple of pages that has anything to do with the consequences of the story. I suppose it was done to provide a little context, but that could have been done without the first two pages, placing the story’s envelope in that three year window instead of starting 13 years out.

Another problem was its mystery structure, for two reasons: first, within the first 20 pages we learn that the dead guy was a Colombian pilot who was imprisoned for 20 years. . . any reader could guess at least a general idea for why the guy got wacked. Nonetheless, the second reason is worse, and it’s that the direct cause of death is never explicitly stated, because “it doesn’t matter anymore.” If it doesn’t matter, you can’t present the whole novel as if that were the only important thing. This conclusion is singularly unsatisfactory. I do get that this conclusion reinforces the theme of the book, that the narrator needed to move on and let go. It still feels like a cop-out.

Despite these defects, there were things I liked a lot in the book. It gives a fascinating and moving description of the reality for an entire generation of Colombian youth in the 80s and 90s. Vásquez describes very effectively the uniqueness and tragedy of growing up in such an environment, and as an adopted Colombian (my wife is from Cartagena, from where I’m now writing as we visit the in-laws) I greatly appreciate this glimpse into the culture. . . it’s truly a tragic country on many levels.

Vásquez also inserts good thoughts about identity, memory and other psychological touches. They sometimes come off pretentious (such as when he says “the present does not exist in reality”. . . um no I don’t think so, clearly you’re not overly familiar with Buddhism), but they generally incite nice little moments of pondering. I particularly liked the titular passage (p.83), and here’s another from early on (my translation):

Life, in those times that now seem to belong to someone else, was full of possibilities. The possibilities as well, I realized afterward, belonged to someone else: over time they were extinguished imperceptibly, like the tide as it recedes, until leaving me the person I am today. 17

Great imagery — the “receding sea of possibilities” — accompanies the provocative thought, and you can also see the tendency to pretension in the first line. For a non-native Spanish speaker the book’s language was very accessible: direct and simple but with good rhythm and decoration.

Ultimately it seems like an interesting story that probably didn’t need to be this long. The story itself is simple, and perhaps because of this Vásquez believed it necessary to contrive a structure (and narrative device) that ended up detracting instead of adding. I would have much preferred that he tell this story from 3rd person omniscient — it wouldn’t have distracted me as much. But it’s extremely valuable as an artifact of the Colombian drug trade (the casualties are many and continuing); it’s probably worthwhile to read it for that alone.

As an impressive coincidence, I read an interview with the author right after writing the above when I accompanied my wife to an eye exam. The interview was in, of all place, an HMO-sponsored magazine for medical waiting rooms, as if it weren’t already a strange enough coincidence. But Mr. Vásquez came across as very likable, and despite my problems with this book I’m intrigued to read more of him, perhaps The Informers, which the interview stated was the only non-English book to make it into Amazon’s top 10 from 2009.

 

For more info. . .

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