La ciudad y los perros / Time of the Hero

by Mario Vargas Llosa (1963)

8/10

(Crítica en español primero. . . English review below)

Otro libro que ocupa espacio simultaneamente en los estantes de “clásico” y “moderno,” esto es por lejos la novela más difícil que nunca he leído en español. Tan difícil que por primera vez pienso que me hubiese gustado significativamente más leerla en mi inglés nativo. Tan difícil que me aburría cuando ni podía entender quien estaba narrando por gran parte del libro (y me alivió muchísimo en fin cuando me enteré que ¡me suponía sentir así!). Tan difícil que iba a calificarla con tres solas estrellas hasta que leyera las magníficas críticas incluidos en mi edición que me explicaron el impresionante genio tras la forma y los temas.

Pero wow, ahora lo considero como no solo un libro emblemático de Vargas Llosa, de Peru y de Latino America, pero emblemático de toda la literatura moderna. Y los analices acompañantes — especialmente los de Victor García de la Concha y de Javier Cercas — me convencieron de algo mucho más impresionante de la calidad del libro y la destreza con cual lo fabricó Vargas Llosa. Me convencieron por primera vez de la importancia de la literatura moderna. . . la importancia no — sino la necesidad. Y después de autores como Flaubert, Faulkner, Cortázar y Borges, Vargas Llosa era en la vanguardia de ese movimiento, lo cual me causa mucha admiración para el maestro peruano.

Lectores de mis críticas — especialmente los recientes — me conocen como una persona sin paciencia por los experimentos puros de forma. Yo requiero historias encima de todo en la ficción que leo. Puedo apreciar técnicas novedosas e interesantes, pero sin una buena historia me fastidian y me parecen una pérdida de tiempo. Pero ¿qué voy a decir yo cuando encuentro un comentario así de cierto?:

Vargas Llosa piensa que la novela tiene que contar una buena historia pero, a diferencia de muchos novelistas ingenuos de nuestra época. . . Vargas Llosa no ignora que la novela es forma, y que por tanto la bondad de la historia que cuenta depende de la forma en que está contada: una mala historia bien contada es una buena historia, mientras que una buena historia mal contada es una mala historia (p.478-9, énfasis mía).

¿Cómo se puede discutir con ese sentimiento? Y si no se puede discutir, hay que admitir que la forma puede superar en importancia a la propia historia, algo que yo he esencialmente negado por toda la vida. Y si se admite eso, hay que afirmar la importancia de la literatura moderna en comparación con la clásica, la cual casi nunca enfrentó al problema del narrador. Es algo que nunca creía. Es decir, este libro es algo revolucionario para mi, y me pasma tanto expresarlo así porque ni disfruté tanto de la propia novela mientras leía.

La historia es bastante sencilla — un poco de Lord of the Flies — y aún decepcionante en que no cumpla con las expectativas tradicionales; nunca se sabe la verdad de la chocante muerte que ocurre en la mera mitad del libro. Pero la estructura y los temas poderosos son los que tiene este libro de especial. La perspectiva cambia principalmente entre cuatro personas: el débil Esclavo, el cínico Poeta, el perverso Boa y el peligroso Jaguar. A veces hay narrador objetivo para comunicar eventos más grandes, pero por lo general estás experimentando la vida de colegio militar (o cotidiana en la ciudad de Lima) a través de los ojos de un adolescente.

Como ya mencioné, por la mayoría del libro ni sabes la identidad de uno de los narradores (y no voy a arruinar la sorpresa aquí). Y los cambios de perspectiva y de época son confusos y desagradables en el principio — interrumpen cualquier progreso que estás haciendo por coger el ritmo de la historia. Pero si puedes leer con atención y paciencia, hay gran premio en el final cuando entiendas la meta y te des cuenta de la gran realización que hizo Vargas Llosa. Literalmente cambia de protagonista en el mero final, y ¡resulta buenísimo! Y por parte de las críticas se entera que esta idea de retar al lector es algo esencial de la literature moderna. Es un estilo que requiere casi tanta atención como la poesía, algo que la verdad no me conviene mucho. Pero como dije, un libro así de genial me podría convertir.

Además, me encantaron los trayectos de los personajes, dos de tragedia y los otros dos más optimistas. La cuestión de lo moral en todos los acontecimientos es bien interesante, y los personajes que parecen morales en el principio no son los que parecen en el final (y vice versa). También fascinante es el comentario social a través de cada personaje — cada cual vive la realidad de su estrato social, pero otra vez de manera sorprendente. Y en esa manera también es un libro sumamente limeño (o peruano); aquí Vargas Llosa hace por Lima lo que Garcia Márquez hizo para la costa Colombiana con Cien años de soledad, o lo que Juan Gabriel Vásquez hizo para Bogotá con El ruido de las cosas al caer, lo que acabo de leer (aquí está mi crítica). Cada cual permite que un extranjero comprenda su hogar lo más pleno posible sin visitarlo.

En fin, necesito leerlo de nuevo. No es perfecto — todavía me parece un poco largo, y tal vez innecesariamente sin rítmo — pero es una obra bien impresionante, y aún revolucionario (no solo para mi, pero en general también). Los analices acompañantes son también geniales y los recomiendo fuertemente casi todos. Estoy muy agradecido de haberlo leido a pesar de no disfrutar tanto de la experiencia mientras lo hice.

Para mi es y siempre será una marca en mi descubrimiento de la literatura moderna, y ojalá que marque una nueva etapa en mi conciencia de lector. Por tanto tiempo me he preguntado ¿Qué de los modernos estoy perdiendo? Pero ahora lo comprendo, gracias a Sr. Vargas Llosa y sus varios críticos.

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Another book that occupies space on both the “classic” and “modern” shelves, this is by far the most difficult novel I’ve ever read in Spanish. So difficult that for the first time I think I would have liked it significantly more had I read it in my native English. So difficult that it irritated and bored me when I couldn’t even understand who was narrating for a large part of the book (though I eventually found out to my great relief that I was supposed to feel that way!). So difficult that I was going to give it three measly stars until I read the magnificent essays included in my edition which explained the amazing genius behind the structure and theme.

But wow, now I consider it not only a landmark work for Vargas Llosa, for Peru and for all of Latin America, but also a landmark of modern literature period. And the accompanying analyses — especially those by Victor Garíca de la Concha and Javier Cercas — convinced me of something much more impressive than the novel’s quality and Vargas Llosa’s skill in bringing it to fruition; they convinced me for the first time of the importance of modern literature. . . the importance no, but rather the need for it. And after authors like Flaubert, Faulkner, Cortázar and Borges, Vargas Llosa was at the forefront of this modern movement, a fact causing me endless admiration for the Peruvian master.

Readers of my reviews — especially my recent ones — know me as someone without much patience for pure experiments in form. I need story above all in my fiction. I can appreciate novel and interesting techniques, but without a substantive story they annoy me and seem a waste of time. But what can I say when I encounter such an indisputable truth as this (my translation):

Vargas Llosa thinks that a novel must tell a good story, but contrary to many naive novelists of our era. . . Vargas Llosa does not ignore that the novel is form and that as such the quality of the story that it tells depends on the form in which it is told: a bad story well told is a good story, while a good story poorly told is a bad story (p. 478-9, my emphasis).

How can you really argue with the truth of that statement? And if you can’t argue it, you must admit that form could exceed in importance even story, something that I have essentially denied my entire life. And if you admit that, you have to affirm the importance of modern literature when compared to the classics which left the narrator question almost entirely unasked. This is something I never believed before. Which is to say, this book has been truly revolutionary for me, amazing since I didn’t even really enjoy it while reading.

The story is fairly simple — vaguely Lord of the Flies-ish — and even off-putting in that it doesn’t meet traditional expectations; you never discover the truth of the shocking death that occurs halfway through. But the structure and powerful themes are the special parts of the book. The perspective changes principally between four people: the weak Slave, the cynical Poet, the twisted Boa and the dangerous Jaguar. At times an objective narrator conveys broader events, but generally you are experiencing life at a military school (or daily life in the city of Lima) through the eyes of an adolescent.

As I mentioned, for the majority of the book you don’t even know the identity of one of the above narrators (I won’t ruin it by saying who). And the changes of perspective and chronology are confusing and off-putting throughout — they interrupt whatever small progress you’re making to pick up the rhythm of the story. But if you can read with attention and patience, there’s a great reward at the end when you understand the ultimate aim (therefore comprehending Vargas Llosa’s great achievement). He literally switches the protagonist out from under you at the very end, and it works! And from the essays you find out that this idea of challenging the reader is essential to modern literature. It’s a style that requires almost as much attention as poetry, something that I’m personally not given to myself. But as I said, a novel like this might just change me for the better.

Moreover, I loved the character arcs, two of which are tragic and two more optimistic. The moral question in all of this is fascinating, and the characters that seem the most moral in the beginning are not those that seem so at the end (and vice versa). Also fascinating is the social commentary through each character — each one literally lives the reality of their entire social class, for better or worse, and in a way that surprises. And in that way too the book is purely Lima (or Peru); Vargas Llosa does for his city and country what Garcia Márquez did for the Colombian coast with One Hundred Years of Solitude, or what Juan Gabriel Vásquez did for Bogotá with The Sound of Things Falling, which I just read (here’s my review). Each one permits an outsider to see their home in the strongest way possible without physically visiting.

To sum up, I need to read this again. It’s not perfect — it still seems a little long and perhaps needlessly arhythmic — but it’s a masterpiece, even revolutionary (and not just for me, also in general). The accompanying literary criticisms are also highly recommended. I’m very grateful to have read it despite not fully enjoying the experience as I was doing it.

For me it is and will always be a landmark in my discovery of modern literature, and hopefully the mark of a new era in my reading awareness. For so long I’ve been wondering what it is about modern literature that I just don’t get. Well, now I get it, thanks to Sr. Vargas Llosa and all of his interpreters.

 

For more info. . .

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